El Parlamento Europeo aprobó por amplia mayoría la nueva regulación sobre inteligencia artificial, convirtiéndose en la primera legislación integral sobre IA en el mundo.
La norma clasifica los sistemas de IA en cuatro niveles de riesgo y establece obligaciones específicas para cada categoría. Los sistemas considerados de alto riesgo deberán cumplir con estrictos requisitos de transparencia, seguridad y supervisión humana.